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La piel protege al organismo de las agresiones externas y regula la temperatura del cuerpo. Cuando la piel se altera, pueden aparecer síntomas tales como enrojecimiento, inflamación, ardor o picazón. Las alergias, los irritantes, la constitución genética y algunas enfermedades y problemas del sistema inmunológico pueden causar diversas enfermedades como dermatitis, ronchas y otras afecciones de la piel.
Existen diferentes tipos de fármacos para las enfermedades dermatológicas y uno de los más utilizados para tratar lesiones inflamatorias de la piel, en particular, eccemas, dermatitis de contacto,... etc, son los corticosteroides tópicos.
Los corticosteroides tópicos actúan inhibiendo distintos componentes de la reacción inflamatoria y en general están indicados para aliviar los síntomas y suprimir los signos del trastorno, cuando otras medidas no surten efecto.
Los corticosteroides tópicos para la piel se clasifican según su potencia en baja, moderada, potente o muy potente y debe escogerse la especialidad efectiva menos potente.
La duración del tratamiento debe ser la necesaria para que la dermatosis mejore o desparezca. No se recomienda la finalización del tratamiento de forma brusca, ya que puede producir efecto rebote.