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Epilepsia

La epilepsia afecta a unos 50 millones de personas en el mundo y es la afección neurológica grave más común.

Los pacientes epilépticos sufren crisis recurrentes debido a un exceso de actividad eléctrica en una región del cerebro (epilepsia parcial o focal) o en todo el cerebro (epilepsia generalizada). Las crisis pueden adoptar muchas formas, como la pérdida de sensibilidad, espasmos musculares, movimientos anómalos y alteración o pérdida de la conciencia, que puede ser breve o prolongada.

La epilepsia aparece normalmente en los recién nacidos o en los niños pequeños pero también puede manifestarse por primera vez en la edad adulta, incluso en los mayores de 65 años (habitualmente después de una lesión en la cabeza, un tumor cerebral o un accidente cerebrovascular). En seis de cada diez nuevos casos se desconoce su causa.

La epilepsia puede provocar daños cerebrales e incluso la muerte.

Por eso es tan importante disponer de un tratamiento eficaz.

En muchos casos, la epilepsia sigue siendo una enfermedad poco entendida. Incluso hoy en día, ser epiléptico puede hacer que la gente te evite y puede ser difícil hacer amigos, encontrar trabajo o encontrar un lugar donde vivir.

El tratamiento de la epilepsia

El objetivo final del tratamiento de la epilepsia es eliminar las crisis. Con el tratamiento antiepiléptico adecuado, siete de cada diez pacientes epilépticos pueden no volver a padecerlas.

Las crisis epilépticas son originadas por un desequilibrio electroquímico en el cerebro. Los fármacos antiepilépticos intentan restaurar el equilibrio de los neurotransmisores (sustancias químicas) en las neuronas cerebrales responsables del exceso de actividad eléctrica y las crisis. Tienen distintos mecanismos de acción, y algunas personas tienen que tomar más de un fármaco para controlar las crisis.

Algunos antiepilépticos clásicos pueden causar efectos secundarios graves, pero algunos de los antiepilépticos de nueva generación tienen menos efectos secundarios.

Los pacientes epilépticos deben consultar a un especialista al menos una vez al año para saber si están tomando el medicamento adecuado. De ese modo pueden controlar sus crisis, y su vida.