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Las personas que aparecen en este apartado han aprendido a convivir con la epilepsia y esperan ayudar a otros compartiendo sus experiencias.
El perro de la fotografía es Chelsea, y su dueño se llama Taylor Huey. Taylor tenía 15 años cuando le diagnosticaron epilepsia. Desde entonces, él y su familia han vivido momentos difíciles como el paso del huracán Katrina, que arruinó el negocio familiar. Pero sólo dos meses después de esta desgracia llegó Chelsea, y transformó completamente la vida de Taylor y la de su familia, pues le brindó parte del apoyo emocional que necesitaba cuando se sometió a dos intervenciones de neurocirugía el año pasado. Durante su ingreso, el personal del LSU Medical Center de Luisiana permitió que Chelsea acompañara a Taylor, y ésta no se separó de su cama en ningún momento.
A veces, ver las cosas desde una perspectiva distinta lo cambia todo. Piense en el día en que Michele Walz y su marido regalaron ilusionados a su hija Rachel, de tres años y medio, su primera bicicleta: un triciclo rojo. "A Rachel le encantó, pero cuando se sentó no podía moverla", dice Michele, de Nueva Jersey.
Leer más sobre la familia de Michele, que tiene una vida normal y plena.
Heather Overton espera cada mes la ocasión para sumergirse en los pormenores de la epilepsia, porque eso significa que podrá ponerse al día de los últimos tratamientos y medicamentos. "Hay un viejo dicho, la información es poder, y verdaderamente creo que cuanta más información tienes, menos miedo sientes", explica Overton. Y el lugar adonde se dirige para buscar esa fuerza es el grupo de apoyo para la epilepsia que ella y su madre crearon hace dos años, el único en su estado natal de Nebraska.
Leer más sobre el grupo de apoyo para la epilepsia de Heather.
La vida de Bryan Griffin ha sufrido últimamente algunos cambios notables. Este verano recorrió 3.200 km en bicicleta y adelgazó más de 30 kilos. Volvió a su antiguo trabajo en una fábrica de tractores y ahora incluso conduce los vehículos acabados fuera de la fábrica. Por primera vez, la mujer de Griffin, Stacey, respira tranquila cuando Bryan se queda a solas con sus tres hijos: Ashley, de seis años; Amber, de ocho; y Jessica, de diez. Y a Bryan le encanta pasar tiempo en familia. "Cada día los abrazo y les digo que los quiero", dice este natural de Kansas.
Leer más sobre el modo que Bryan tomó las riendas de su vida