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Año de diagnóstico: 1992
Tipo de epilepsia: crisis tonico-clónicas generalizadas
Vive para el ciclismo
La vida de Bryan Griffin ha sufrido últimamente algunos cambios notables. Este verano recorrió 3.200 km en bicicleta y adelgazó más de 30 kilos. Volvió a su antiguo trabajo en una fábrica de tractores y ahora incluso conduce los vehículos acabados fuera de la fábrica. Por primera vez, la mujer de Griffin, Stacey, respira tranquila cuando Bryan se queda a solas con sus tres hijos: Ashley, de seis años; Amber, de ocho; y Jessica, de diez. Y a Bryan le encanta pasar tiempo en familia. "Cada día los abrazo y les digo que los quiero", dice este natural de Kansas.
Todo ello ha sido posible porque después de casi una década de sufrir epilepsia, y de a menudo no querer enfrentarse a lo que la enfermedad suponía, Bryan ha logrado por fin tomar las riendas de su vida. A pesar de sufrir crisis epilépticas desde los 20 años a consecuencia de un accidente de tráfico que sufrió a los 16, siguió conduciendo y llegó a participar cada fin de semana en carreras de dragsters con un Firebird de 1968 que reconstruyó. Una noche, cuando regresaba del circuito de carreras, perdió el conocimiento durante una crisis importante y destrozó su camión, que tenía desde hacía sólo un mes. Faltaban dos días para que cumpliera los 30. En palabras suyas, "Me negaba en redondo a aceptar mis crisis. Estaba convencido de que si no admitía que estaban allí, acabarían desapareciendo; pero el accidente me abrió los ojos".
Bryan colgó las llaves de su Firebird, dejó de beber y le dijo a su jefe que el riesgo de sufrir una crisis podía ponerle en peligro si seguía trabajando en la línea de montaje de tractores. También decidió buscar un médico que no se limitara a aumentarle las dosis de la medicación y aconsejarle resignación. "Decidí que mi objetivo era no sufrir crisis. Simplemente creía que podía conseguir algo más".
Después de pasar por la consulta de tres neurólogos, Bryan encontró un especialista en epilepsia que le recomendó someterse a una lobulectomía temporal izquierda, una operación en la que se extirpa una parte del cerebro. Aunque su familia estaba muy preocupada, Bryan sabía que todo iría bien: "Mi médico me dijo que el resultado de la operación dependía tanto de la actitud del paciente como de la pericia del neurocirujano, así que decidí tener una actitud positiva". Sin embargo, casi dos años después de la decimosegunda operación, sufrió una crisis cuando le intentaban retirar los medicamentos antiepilépticos. Fue una gran decepción, pero acabó aceptando que debería seguir tomando la medicación; hace poco celebró su tercer año sin crisis. Hoy, atribuye a la epilepsia el tener claras sus prioridades. "La epilepsia me ha hecho mejor persona", afirma.
Lea más testimonios de pacientes en http://www.epilepsyadvocate.com.
La epilepsia cambió radicalmente mi vida, pero decidí tomar las riendas y me ha hecho mejor persona.
Bryan Griffin